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El blog de AirEuropa

9 abril 2018

Entrevista a Emilio Marchesi

De todas las partes implicadas en la seguridad de la aviación comercial, una de las que menos hemos hablado en este blog es la tripulación técnica de un vuelo, las personas que se sientan en la cabina del avión, los pilotos.

En estos días, Emilio Marchesi ha realizado sus últimos vuelos como comandante de la compañía Swiftair, en quien confiamos varias de nuestras rutas regionales, incluyendo los vuelos interislas en Baleares. Durante años, su extraordinario trato con el pasajero se ha ganado el cariño, la confianza y el agradecimiento de miles de clientes que viajan entre Mallorca, Menorca e Ibiza, consiguiendo de forma casi instantánea que se sientan como en casa.

De la misma forma nos hizo sentir a nosotros al conversar con él respondiendo a algunas preguntas que quisimos hacerle y tenemos ahora el placer de compartir con todos.

Su forma de comunicarse y transmitir confianza a los pasajeros le ha hecho merecedor de muchas noticias y repercusión en redes sociales. ¿Ha sido una práctica común durante toda su carrera? ¿Qué le aporta a usted y al pasajero?

Lo he hecho siempre por tres motivos que considero destacables, importantes. El primero es por cordialidad y educación: dar una buena imagen de compañía; el segundo es para que mis pasajeros pongan cara y sepan quien tiene el mando de la aeronave: salir a saludar y mirar a los ojos de tus pasajeros da confianza y tranquilidad.

Por último también me permite intuir y comprobar por mí mismo si pudiera haber alguna circunstancia que me haga dudar sobre una posible potencial amenaza para el confort de mis pasajeros o para la seguridad del vuelo.

Nos gustaría saber algo más de usted. ¿Desde cuándo vuela y cómo fueron sus inicios? ¿Cuándo se instaló en usted el gusanillo de la aviación?

Mis padres tenían un pazo muy bonito a las afueras de A Coruña y justo al lado cuando era un niño construyeron el aeropuerto. A los nueve años vi mi primer avión y a los once realicé mi primer vuelo. Era otra época y podías caminar por la pista, conocer a los pilotos y mecánicos. Muy joven decidí dedicarme a la aviación y a los diecisiete años ya era alumno y fui obteniendo todas las licencias. Y así desde entonces, tomándome algunas pausas que me han permitido disfrutar otras actividades que me gustan mucho, como navegar.

Con décadas de experiencia a sus espaldas, ¿se continua aprendiendo cada día en su profesión? ¿qué transformaciones en la industria del transporte aéreo le han llamado más la atención?

En esta vida siempre se está aprendiendo. La meteorología, el pasaje, las circunstancias cambian cada día, todos los días hay cosas nuevas, retos nuevos. Me asombra el progreso que ha llegado de diferentes partes del mundo en electrónica, aerodinámica o el uso de materiales ligeros, consiguiendo que sea un avance global, donde los aportes llegan de muchas partes del mundo.

Los vuelos interislas suponen muchos saltos al día, despegues, aproximaciones, etc. ¿Suponen mucha diferencia en la carga de trabajo con respecto a vuelos de media o larga distancia? ¿Hay algún motivo para pensar que son metódicos, cansados o aburridos?

Los vuelos se parecen muchos a otros en cuanto a la técnica que usas, usas los mismos procedimientos y recursos para realizar una ruta entre Ibiza y Mallorca que para un vuelo a cualquier aeropuerto europeo. Los vuelos interislas son muy divertidos y entretenidos, no te da tiempo a relajarte y las escalas son muy cortas, por lo que te mantienen muy ocupado y no hay lugar para el aburrimiento.

Para estos vuelos, el ATR es un verdadero caballo de trabajo. ¿Qué características destacaría del avión? ¿Cuál es su consideración de él?

Como piloto, al ser un avión especializado en vuelos cortos, te mantiene ocupado durante el vuelo. Es un avión que consume muy poco, haciendo que los vuelos sean económicos y ecológicos. Además facilita mucho el mantenimiento y es tan fiable y seguro como todos.

Por último, ¿cuáles son sus próximos retos? ¿Cómo afronta los próximos años en tierra y en aire?

Decía el poeta Butler Yeats la vida es un renacer y morir entre dos eternidades. Lo he dicho varias veces estos días. Nada más cierto. Uno cierra un capítulo en la vida y comienza otro.

Aunque deje de volar, a medio plazo voy a seguir unido a esta estupenda compañía Swiftair realizando funciones que mis superiores consideren oportunas.

Por último querría agradecer a todo el personal de tierra de Groundforce y handling en Ibiza, Palma y Menorca; a Control de Tráfico Aéreo (¡brillantes!) que no hacen más que facilitarnos el trabajo; a nuestro mantenimiento; a los distintos departamentos de los aeropuertos de estas bellísimas islas: bomberos, señaleros, equipos de limpieza, maleteros, agentes de carga, coordinadores; a nuestra Agencia de Seguridad Estatal (AESA), a ustedes, los medios de comunicación que tan bien me han tratado…y, ¡cómo no!: al Sr. Moreno Presidente de SWIFTAIR y Sr. Hidalgo y familia de Air Europa, artífices y emprendedores únicos de este apasionante proyecto. Y lo digo con franqueza y honor, no me gusta hacer la pelota a nadie (no tengo porqué) ni tampoco lamer la mano de quien me da de comer.

Pero además, especial y particularmente y sobretodo a mis queridos pasajeros de estas islas y visitantes.

A todos ellos mi mayor agradecimiento. Han sido unos vuelos muy cercanos, humanos, casi familiares, preciosos, donde he tenido la fortuna y el regalo de mantener un contacto cercano con muchos de ellos que me han hecho sentir parte de su vida; yo también he querido transmitirles algo de la mía. Confío haberlo conseguido.

Gerardo Ratto

Un Comentario

  1. Mónica dice:

    Felicidades Gerardo! Me ha encantado la entrevista a este gran profesional. Sin duda no ha pasado desapercibido y seguro que muchos de nuestros pasajeros han quedado agradecidos con su amabilidad y cercanía.

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