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¿Qué diferentes tipos de motores de aviones hay?

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Las aerolíneas y los fabricantes de aviones coinciden en encontrar el avión más seguro, fiable y eficiente para sus vuelos. En esa búsqueda, la elección del motor más adecuado es muy importante. Hoy os explicamos qué motores podemos encontrar en un avión.

Los motores de aviones juegan una pieza tan importante en el rendimiento de un avión, que son un negocio aparte dentro de la industria aeronáutica. Al comprar un avión comercial grande, como nuestros Boeing 787, una de las preguntas, como si de un concesionario se tratara es, ¿con qué motor lo va a querer?

De hecho, la nueva generación de aviones se enorgullece de aportar una reducción de consumo de entre un 10% y el 20%, pero la mayor parte del mérito de esa cifra corresponde a la última generación de los motores que diferentes fabricantes, han conseguido desarrollar.

Aunque podríamos extendernos muchísimo sobre todas las variantes de las familias de motores actuales, vamos a empezar con una clasificación básica de cada tipo de motor, eso allanará el camino para futuras entradas, ¿verdad?

Motores de pistón

Sí, de pistón, bielas y cigüeñal como los de nuestros coches, pero ahí acaban las semejanzas.  Los motores de pistón fueron los primeros que equiparon los primeros aviones, como el propio Flyer I de los hermanos Wright, pioneros de la aviación. Los motores de pistón actuales aportan una gran fiabilidad y unos costes de mantenimiento muy bajos.

Actualmente, encontramos motores de pistón en multitud de avionetas y aviones de uso particular y en otras aeronaves que compartan varias características: ser ligeras, no necesariamente rápidas y sencillas y baratas de operar.

Motores de turbina

A partir de los años treinta del siglo pasado, los motores de turbina, también llamados de reacción acapararon gran parte de la aviación por unas características muy superiores a los motores de pistón. Eran más potentes, más seguros y simplemente permitían volar más rápido y más alto que ningún otro motor antes.

Los motores actuales son “descendientes” de esos motores primigenios que ya se usaron en la Segunda Guerra Mundial y en la aviación comercial de los años cincuenta. Podemos agrupar los motores en tres tipos diferentes.

Vamos a intentar explicaros el funcionamiento en un sólo párrafo: El aire que entra en este tipo de motores se va comprimiendo mediante el uso de diferentes turbinas hasta llegar a una cámara de combustión, que gracias al uso del combustible, enciende y expande los gases que salen del motor haciendo girar otras turbinas que mantienen el movimiento de todo el sistema. El resultado es una potencia giratoria disponible para conseguir mover el aire hacia atrás y obtener el empuje necesario para mover el avión.  El cómo usemos esa potencia, diferencia los motores de turbina en varios tipos que enseguida veremos.

¿Qué tal? ¿Conseguimos explicarlo? No se nos ocurre una forma más sencilla, ¡aunque esperamos vuestros comentarios para enriquecer la entrada!

Turbohélice.

A raíz de los comentarios que en ocasiones recibimos en nuestros perfiles en redes sociales, existe una creencia común que identifica los aviones que utilizan hélices en sus motores como aparatos antiguos, lentos y hasta inseguros.  Nada más lejos de la realidad.  Los aviones regionales de más éxito, como los ATR que operan varias compañías en nuestros vuelos, tienen una fiabilidad y seguridad demostrada a través de millones de horas de vuelo.  Parte de esos adjetivos son gracias a los motores turbohélice que utilizan.  Imbatibles en eficiencia para la velocidad y potencia que necesitan en sus rutas de corta distancia y baja o media demanda de plazas.

Los turbohélice utilizan la potencia de la que hablábamos antes en mover una hélice de alto rendimiento con generalmente cuatro o seis palas. Es verdad, por fuera vemos hélices como en los aviones de los museos, pero en esos museos también hay coches con ruedas como las de nuestros coches actuales, ¿verdad? No hay nada de antiguo o arcaico en estas máquinas, son seguros motores de turbinas que consiguen el empuje necesario para el avión de la manera más eficiente.

Turborreactor

Ahora prácticamente en desuso, salvo aplicaciones muy concretas, fueron los primeros motores a reacción. El empuje para el avión se conseguía a través de la fuerza con la que esos gases quemados salían por la parte trasera del motor.

Dejaron de usarse pronto en los aviones comerciales porque el afán de eficiencia de los fabricantes y aerolíneas pronto llevó a una nueva generación con menos consumo y más prestaciones.

Turbofan

Así se llamó a esa nueva generación. Otras mejoras aparte, la gran novedad fue utilizar la potencia obtenida para empujar aire a gran velocidad. Una primera turbina a la entrada del motor movía el aire a través del mismo, una parte de él se usaba para el uso “típico” del motor a reacción y otra parte simplemente aportaba un empuje adicional del motor.

Poco a poco, así como los motores eran capaces de aprovechar mejor el combustible y obtener más potencia, la relación entre el aire que se utiliza en la combustión (aire caliente) y el que simplemente era empujado (aire frío) fue variando hasta conseguir motores muy eficientes donde la gran mayoría del empuje lo consigue el aire frío. Si os fijáis en el diámetro de los motores del primer Boeing 737 y del que esperamos recibir dentro de unos años, observaréis que los actuales son mucho más grandes, eso significa que pueden “tragar” y empujar mucho más aire y a la vez consumir mucho menos.

Tal vez un futuro lejano nos traiga nuevos motores y muy diferentes a los actuales, pero a corto y medio plazo, los ingenieros aeronáuticos nos seguirán entregando motores turbofan más fiables y económicos.

Sabemos que esta entrada tiene su miga, así que si no te ha quedado claro algo, si quieres comentar tus dudas o consultas, nos tienes en nuestros perfiles sociales con ganas de escucharte.

Gerardo Ratto

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