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El blog de AirEuropa

Volar con seguridad en condiciones de niebla

Equipamiento ILS

El conjunto de procedimientos, normas y sistemas de navegación, conocido como reglas de vuelo instrumental permite que volar de noche o con condiciones de visibilidad reducida sea parte del día a día de la aviación comercial. Gracias a la navegación instrumental, es posible volar sin tener que “mirar por la ventana”, sin embargo, en algunas situaciones como la niebla del lunes 12 de diciembre de 2016 en Madrid, es necesario ampliar los márgenes de seguridad y los vuelos pueden verse afectados.

Dentro de todas las herramientas que los pilotos tienen a su alcance en esas reglas de vuelo, el sistema de aterrizaje instrumental,  conocido como ILS (Instrumental Landing System) es clave para permitir aterrizajes seguros en situaciones de niebla. Este sistema está diseñado para guiar al avión hacia la pista en una senda de descenso segura, independientemente de la visibilidad que se tenga desde la cabina.

Tiene diferentes categorías (I, II y III) que permiten una menor o mayor precisión en el guiado precisando de una mayor o menor visibilidad para un aterrizaje correcto. Como todo sistema, no sólo depende de una instalación técnica, sino que se implican otras partes, como los equipos a bordo del avión y la calificación de la tripulación, que debe conocer perfectamente las características y el uso del sistema.

La niebla es uno de las condiciones meteorológicas a tener más en cuenta en aviación, especialmente por la rapidez con la que se forma esta y porque los riesgos se acumulan en dos fases ya críticas del vuelo: el momento del despegue y el aterrizaje. Además, durante el rodaje en las ‘calles’ del aeropuerto, los aviones se enfrentan a las mismas condiciones y riesgos que cualquier conductor puede tener en carretera, con la dificultad añadida del tamaño y forma que tienen los aviones. Cuando la punta del ala puede estar a 30m. de la posición del piloto, no es descabellado en que este no pueda ver literalmente qué tiene alrededor.

Todo ello provoca que las autoridades aeronáuticas puedan decidir aumentar la distancia entre las aeronaves que salen y llegan al aeropuerto, siempre en aras de la seguridad. La consecuencia probable de un menor número de operaciones son los retrassos. Por ejemplo, si un aeropuerto que en condiciones normales suele realizar unas 75 operaciones (despegue y aterrizaje) a la hora, pasa a 60 y posteriormente va bajando a 50, no es difícil imaginar el efecto cuello de botella que se formará con toda la operación que se tenía prevista para ese día.

Pero la niebla no sólo afecta a los vuelos que se originen o tengan como destino el aeropuerto afectado. Esta disminución del número de vuelos y los retrasos que puede generar, va a  repercutir negativamente en todos los vuelos posteriores que deben realizar los aviones implicados y que tampoco pueden efectuarse hasta que no operen los vuelos retrasados o se agilice la operación del resto de aviones de una aerolínea. Se produce así el denominado efecto dominó: los retrasos se acumulan on el paso de las horas.

Ante estas situaciones aplicamos siempre la regla de oro de la aviación, en la que la seguridad es lo primero y se toman todos las medidas necesarias para minimizar las molestias que la meteorología puede causar a nuestros pasajeros.

Imagen de cabecera.

Gerardo Ratto

2 Comentarios

  1. Melisa dice:

    Hola, tengo una duda: viajo con mi bebe de un año desde Munich hasta Asuncion, haciendo escala en Madrid y San Pablo. Tengo pensado llevar un cochecito plegable hasta la puerta del avion. La pregunta es: me entregan el cochecito en las escalas o recien lo recibo al llegar a Asuncion? Gracias

    1. Eva María Gomez Gomez Eva María Gomez Gomez dice:

      Hola Melisa, el cochecito te lo entregan en las escalas ya que se realiza un cambio de avión. Un saludo y feliz vuelo.

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