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El blog de AirEuropa

29 julio 2015

El origen de la tripulación de cabina

Hace ya  85 años desde que una joven fascinada por el mundo de la aviación y con el sueño de ser piloto truncado por su condición de mujer, se dirigiera con paso firme hacia la sede de Boeing Air Transport para presentar su extravagante idea que acabaría implantándose en todos los vuelos comerciales desde aquella fecha hasta hoy.

Estamos hablando de Ellen Church, de 25 años natural de Iowa  y enfermera quien,  gracias a su empeño, fue la primera azafata de la historia. Ella propuso la idea de incorporar personal femenino a la tripulación de avión para atender a los pasajeros y ayudarles a superar lo mareos y el miedo a volar.

Inicialmente la idea no obtuvo buena acogida pero con el apoyo de otras personas y con perseverancia consiguió que el Sr. Patterson, ayudante del presidente de Boeing, diera con cierto escepticismo, el visto bueno a la propuesta.

La primera experiencia de Ellen como azafata fue a bordo de un Boeing 80-A que unía Oakland con Chicago en el año 1930. Un hito en la historia de la aviación que provocó que tan solo un mes más tarde se contratarán a ocho nuevas enfermeras para atender a los pasajeros de otros vuelos, se comenzaran a diseñar uniformes, redactar manuales, preparar programaciones… Acababa de nacer una nueva profesión, las azafatas de vuelo.

Cuando esa idea llego a España, en plena Guerra Civil, se catalogó como escandalosa y vergonzosa y eso retasó alrededor de 16 años la incorporación de las primeras azafatas en un vuelo de una compañía aérea española.

Las tareas primordiales de las, en aquel momento, enfermeras, eran muy diferentes a las que ahora realizan las tripulantes de cabina de pasajeros. Antes se encargaban de comprobar que las butacas de mimbre estuvieran bien sujetas al fuselaje, evitar que los pasajeros escupieran o tiraran colillas, ayudar a superar el miedo a volar, evitar que los pasajeros se marearan y repartían algodones para los oídos para mitigar el estruendo de los motores. Además también se encargaban de llevar una guía de trenes por si el avión no conseguía despegar.

Después del vuelo, acompañaban a los pasajeros a la terminal, limpiaban la aeronave y ayudaban a los pilotos a llevar el avión hasta el hangar.

En esa época, como los pasajeros eran pocos y casi siempre eran los mismos, solían reservar los vuelos en función de la tripulación de cabina que atendía el vuelo y ese hecho, actualmente, resulta casi imposible.

Hoy, los equipos de tripulación de cabina superan importantes pruebas para adquirir conocimientos con el objetivo de garantizar ciertas competencias para atender y cuidar de cada una de los millones de personas que viajan en avión a diario.

Las costumbres, las preferencias y sobre todo las tareas principales de las azafatas de aquella época, han cambiado significativamente.

Air Europa