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El blog de AirEuropa

25 marzo 2015

Historia del Concorde, el primer avión comercial supersónico

Con poco más de un siglo de trayectoria, la historia de la aviación (y el éxito de ella), es el resultado del trabajo y el ingenio de muchas personas que algún día soñaron con surcar los cielos y que, gracias a ellos hoy en día podamos hacer vuelos a cualquier parte con gran comodidad. Uno de los aviones más famosos y recordados de la historia es el Concorde, el primer avión supersónico para pasajeros que voló con éxito durante casi 30 años.

Probablemente sea el icono más grande de la aviación, que contribuyó a glamorizar aún más el acto de volar, gracias a su elegante diseño y a su impresionante velocidad. Desde que realizó su primer vuelo en 1969 y tras su puesta en servicio en 1976, el Concorde parecía ser el primero de una nueva generación de aeronaves supersónicas y cambiarían para siempre la forma de volar. Era una ventana al futuro. Y desde luego sus resultados eran apabullantes ya que podía recortar la duración de un vuelo comercial convencional a la mitad del tiempo.

Diseño del Concorde

Utilizando las más pioneras tecnologías en aeronáutica de la época, se creó esta hermosa máquina, capaz de volar a altura máxima de 18.000 metros y pudiendo alcanzar velocidades que doblaban la barrera del sonido a 2.140 Km/h, completando el vuelo París-Nueva York en tan sólo 3 horas y 30 minutos. Las normas de seguridad ante las características de la aeronave fueron exhaustivas y no se escatimó en corregir todos los detalles técnicos necesarios. En ese sentido, tenía un poderoso tren de aterrizaje, frenos antideslizantes y sistemas de reserva de aire en caso de un cambio de presurización. Se llegaron a fabricar únicamente 20 unidades.

El Concorde era capaz de transportar entre 92 y 120 pasajeros y desde sus comienzos se convirtió en un modo de transporte para una élite privilegiada: artistas de cine, deportistas famosos, altos ejecutivos o políticos, que podían disfrutar del lujo de poder ver la curvatura de la tierra mientras degustaban un exquisito menú a bordo. Pantallas digitales individuales informaban al pasajero de la velocidad de crucero del avión.

Debido al alto precio de los billetes (que según estimaciones podía llegar a costar hasta más de 6.000€ dependiendo del destino) el Concorde rápidamente pasó a ser un medio de transporte elitista. El alto valor de cada unidad, que ascendía a 46 millones de dólares y su riguroso mantenimiento, poco a poco comenzaron a hacer evidente que el costo de mantener al Concorde operativo era demasiado alto. Es así como el 30 de mayo de 2003, el Concorde realizó su último vuelo entre París y Nueva York, cerrando definitivamente una era en la aviación comercial y las puertas para un futuro lleno de aviones supersónicos.

Aún así, este avión pasó a la historia como un gran mito de la aviación y un icono de modernidad, tecnología y progreso, que también presumía de ser la aeronave más segura del mundo. A pesar de las dificultades económicas que lo llevaron a su cierre definitivo, el Concorde puede considerarse como un hito en la aviación, llegando a transportar a más de cuatro millones de pasajeros y despertando una fascinación que llega a nuestros días.

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